Instrucciones para escuchar
"algunas canciones que guardé"
"algunas canciones que guardé"
1. Instrucciones
(se recomienda complementar la lectura con “Instrucciones para llorar” de Julio Cortazar)
Advertencia inicial: No intente defenderse, ni excusarse.
Estas canciones han sido materializadas para atravesar los pliegues del pecho sin pedir permiso.
I. Condiciones de vulnerabilidad
Maridaje de la casa: Antes de presionar reproducir, procure sostener entre las manos una bebida amigable. Una infusión tibia si busca reparo, o preferentemente una copa de vino Malbec, cuya densidad suele acompañar bien la caída de la noche.
Disposición del silencio: Apague las luces o deje una iluminación tenue cálida y quédese a solas, o rodeado únicamente de gente que no exija explicaciones.
Postura corporal: Permítase una posición de entrega. Si siente que los hombros bajan y el pecho se abre, no intente erguirse. Deje que el cuerpo entienda que no hay peligro en la fragilidad.
II. Ocurrencia de las emociones
De la nostalgia: Al sonar la primera melodía, se activará seguramente algún recuerdo en la memoria. No busque la cara ni el nombre que la canción evoca; acepte simplemente el aire a cosa ida, a tiempo que ya no vuelve pero que sigue latiendo.
De la lástima y el perdón: Si una línea de voz le causa una punzada de compasión —por quien canta, por quien escucha, o por lo que pudo haber sido y no fue—, guarde esa lástima con decoro. No la juzgue: es solo humanidad en estado puro.
De la interpelación: A mitad del tema, deténgase y hágase la pregunta inevitable: ¿Qué me está haciendo sentir esto por dentro? No intente responder con palabras. La respuesta es la sensación misma.
III. Efecto residual e intimidad
Traspaso visual: disfrute de lo que sus ojos perciben, no intente buscar una lógica, déjese inundar por las texturas que acompañan los sonidos.
Traspaso sonoro: Deje que las frecuencias le vibren el cuerpo. Permita que la música no sea algo que se oye desde afuera, sino un huésped que habita su casa por algunos minutos.
Cierre: Al finalizar el último acorde, no apresure el regreso al mundo exterior. Permanezca un momento en la tibia quietud. Si brota una lágrima, remítase directamente a las instrucciones de Cortázar.
2. Ahora podés darle play a "algunas canciones que guardé"
3.Invitación a escribir lo que vos guardaste
Te invito, ahora que ya escuchaste algunas canciones que guardé,
a escribir una lista de aquellas cosas que vos algunas vez guardaste.
Pueden ser mensajes, sentires, pensamientos, recuerdos, canciones…
… y quizás sea momento de compartirlas.
Si te dan ganas de compartirlas conmigo
podés escribirme, y sino, te invito a que lo hagas
cuando y con quien lo sientas.
Gracias por llegar hasta acá
Juli